domingo, 19 de marzo de 2017

DUATLÓN DE OVIEDO 2017: Contraste de sentimientos. Circuito precioso, seductor, pero peligroso

Este año, con el cambio de Presidente en la Federación Asturiana de Triatlón, parece que las cosas se están haciendo mejor y con más mimo. Prueba de ello está en el esfuerzo que se está haciendo por organizar un circuito de Duatlón, Triatlón, Duatlón Cross y Acuatlón súper completo y lleno de pruebas nuevas ¡Enhorabuena y gracias por ello!  Entre ellas se programó este fin de semana el Duatlón de Oviedo, Campeonato de Asturias de la modalidad. Siempre es un lujo correr en casa, ya sea en la San Silvestre, en los 10 kilometros o en un duatlón. En este caso la novedad de la prueba residía en su ubicación, en pleno centro de la ciudad, con los boxes en el Paseo Los Álamos, frente a la Escandalera, mismo escenario que la salida y la meta, y circuitos que recorrían el corazón de "Vetusta".

Sonrisa forzada antes de empezar (Foto: Luis Cue)
Con mucha ilusión me inscribí a esta prueba, pero el día no empezó de la mejor manera. Fue mañana de "orbayu" en la capital asturiana, lo que unido al ratonero y deslizante circuito ciclista, hacían de este sector un verdadero peligro. Los más duchos sobre las dos ruedas se frotaban las manos, los más torpes, como yo, llegábamos timoratos a línea de salida.

No me gusta sentirme derrotado antes de empezar, pero si algo tengo claro desde que empecé a practicar este deporte, es que no pienso poner en riesgo mi integridad física dentro de lo que yo pueda controlar. Hoy, la de Oviedo era una carrera que me gustaba: duatlón sprint, con drafting, y grandes rivales con los que batirse el cobre. Además llegaba en un gran momento de forma, con muy buenas sensaciones entrenando y ritmos que van mejorando día a día y con ganas de plasmarlo en un buen resultado. Sin embargo, esas condiciones para la bici me hicieron pensar más allá de la propia competitividad que llevamos dentro los triatletas, y con la mente fría darme cuenta de que no era un día para arriesgar. Intentaría salir en el primer 5000 con los primeros, llegar a boxes con un buen calentón, pasar la bici sin percances, y luego correr un último 2500 con todo lo que tuviera.

A las 10:30 am fuimos llamados por orden de dorsal a línea de salida... ¡Primera en la frente! Yo tenía el dorsal 207, así que cuando llegué a colocarme al arco de salida me vi atrás del todo, y sin posibilidad de avanzar puestos. Todos quieren tener buena posición en carreras tan cortas y explosivas, así que no me quedó otra que resignarme y salir en vagón de cola.

No busquéis que no se me ve... jejeje  (Foto: Luis Cue)
Bocinazo al aire y como sardinas enlatadas fuimos pasando por el embudo del arco azul de salida. Cincuenta metros de trote hasta la primera curva cerrada y estrecha a la derecha, y empezamos a serpentear por el Parque San Francisco. Voy muy retrasado y no encuentro huecos para avanzar hasta que no coronamos en la parte alta del Parque, en el paseo paralelo a Santa Susana. Hemos recorrido ya 800 metros, y al levantar la cabeza para situarme , atisbo la cabeza de carrera unos 100 metros por delante, con el corredor Internacional con Barhain y sexto del mundo, Karich Moussa, liderando un grupo muy estirado. No hay cortes, pero esos 100 metros perdidos me matan.

Fui "telonero" en la salida  (Foto: Luis Cue)
Contrariamente a lo que suelo hacer para avanzar posiciones (pegarme un calentón rápido para enlazar) decido ir poco a poco progresando, sin obsesionarme, y a ritmo. La táctica funciona, pues antes de empezar a bajada hacia el Paseo Los Álamos y encarar el primero de los dos pasos por meta, ya había conseguido contactar con cabeza de carrera. Momento en el cual Karich empezó a tensar la cuerda y en el grupo nos quedamos unos pocos: Bayón, Barroso, Zapico, Lionel, Ciro, Diego Martín, Aurelio y yo mismo. Las sensaciones eran buenas y al inicio de la segunda vuelta ya me coloqué detrás de Karich, junto a Bayón. Quizás me hubiese venido bien un poco más de ritmo en este segundo giro. Viniendo desde atrás y pese a la "mini" remontada de cien metros que tuve que hacer, me veía con fuerza para tirar un poquito.


Paso por la primera vuelta. Ahora sí me podéis buscar  (Foto: Luis Cue)
Juntos, este grupo de unos diez corredores, completamos la segunda vuelta al exigente, pero corto, circuito sube y baja por los caminos interiores del Parque San Francisco. Se avecinaba la debacle. ¡Qué pocas ganas de subirme a la bici!

Llegamos a la transición y Karich, que tenía la bici justo dos puestos delante de mí, se despista un poco y se frena antes de tiempo, quedándome liegramente taponado y teniendo que indicarle que siguiera hasta donde teníamos las bicis, gesto que me agradeció a final de carrera y por el que a mí también me ha ganado este chaval. Ser sexto del mundo Elite, correr en Oviedo y valorar gestos como este venidos de un pipiolo como yo es de agradecer y dice mucho de su persona. ¡Un crack!

T1 detrás de Dani Bayón, Campeón de Asturias hoy en Oviedo  (Foto: Luis Cue)
Hago una transición más o menos buena y me subo a la bici con Bayón y Karich. Estoy en la pomada, pero tengo los segundos contados. Exactamente los mismos que tardamos en llegar al primer giro de 180 grados. "Suelo mojado + pintura de pasos de cebra en el asfalto = No te la juegues que te la pegas". Y ahí se terminó mi carrera. En ese primer giro vi alejarse a Karich, Barroso (que había hecho una súper transición y consiguió unos metros de ventaja al principio del segmento ciclista), Bayón, Aurelio, Diego y Ciro. Me quedé más solo que la una, con 5 vueltas que dar al Parque San Francisco, entrando en cada una de ellas por Fruela, Pozos y giro peligroso hacia el adoquinado de la calle del edificio viejo de la Universidad (San Francisco).

Empieza la sangría...  (Foto: Luis Cue)
Aprieto, y en la subida de Toreno  a punto estoy de contactar de nuevo con cabeza de carrera, pero pronto el panorama se torna feo, empieza la bajada y el curveo y los pierdo de vista. Antes de terminar la primera vuelta llegan por detrás Zapico y Toñín, que me pillan despistado al inicio de la subida a Santa Cruz. Me sacan 50 metros en los primeros 100, ¡van como aviones! pero son la excusa perfecta para apretar el culo, consiguiendo pillarles justo al coronar en Santa Susana. Y se repite la historia, duro con ellos lo que tarda la carretera en ponerse cuesta abajo. Los pierdo en el giro de derechas hacia Toreno y me vuelvo a quedar solo.

¿Cuántes vueltinas queden oh?  (Foto: Luis Cue)
Dos grupos perdidos en la primera vuelta, y quedan 4... ¡qué sangría! Sigo pensando que lo mejor en no jugársela, y completo tranquilo la segunda vuelta, al final de la cual me pillan Jorge Granda, Eloy, Giraldo y Jorge Blanco. No llevan el ritmo de los primeros grupos, pero van demasiado fuerte para mí en las curvas. Aún así, y pese a ir quedándome en cada bajada, consigo siempre contactar en las subidas y en el llano de Santa Susana. Me entretengo en este juego del gato y el ratón, y voy haciendo la goma las tres vueltas restantes. Procuro, al menos, exigirme subiendo, y siempre con una cadencia alta, consigo recuperar metros con mis predecesores. Además, las sensaciones cuando la carretera se pone hacia arriba son muy buenas, así que si consigo llegar vivo a la T2, habré cumplido con la premisa de llegar sano y salvo y haber metido algo de calidad para el cuerpo.

Llegamos a la segunda transición y me bajo en el puesto 13, sin opción a nada más que a maquillar un resultado discreto en un día en el que no me atreví a rendir al nivel que tengo. Empiezo a correr a ritmo, y a los 500 metros ya había pasado a mis compañeros de bici, colocándome noveno. Por delante había un mundo con los del grupo de cabeza, pero mi idea era la de hacer un buen parcial a pie, independientemente de las opciones de pillar a alguno de ellos, así que seguí tirando y tirando hasta que, a falta de 400 metros contacté con Zapico y Toñín Suárez. De ahí a meta solo quedaba bajar por la paralela a Toreno, giro a la derecha y toda la recta del Paseo Los Álamos. Me lanzo hacia abajo. Toñín lucha por cambiar, es un guerrero bueno y no me puedo fiar, pero cuando curvamos para enfilar los 200 metros llanos hasta la meta, me quedo solo y cierro un parcial más o menos digno en un duatlón que no fue lo que me hubiese gustado, pero que tampoco me deja mal sabor de boca.

Voy jodido, aunque no lo parezca ¿eh?  (Foto: Luis Cue)
Segundo mejor parcial a pie en el segundo segmento, solo superado por Karich, que ganó la carrera y corrió unos 10 segundos más rápido que yo esta última parte. Me hubiese gustado bajarme de la bici metido en la pomada y haber podido disputar a Bayón, Barroso, Diego, Aurelio y Ciro, ese segundo puesto tan reñido, pues el primero ya tenía, nacionalidad, apellido y nombre: Barhain, Moussa, Karich
Y con este calentón cerramos una semana más y una semana menos para los siguientes objetivos. La próxima cita será en 7 días en Santander, con el Duatlón de mi segunda casa, y después empieza el baile por el que estoy entrenando duro día a día. Pero vamos a seguir la mentalidad "cholista" de "partido a partido" y pensar solo en la siguiente.

Saludos a todos y gracias a los que os acercasteis a vernos en esta mañana gris, típica asturiana.

martes, 7 de marzo de 2017

DUATLÓN DE GALIZANO 2017: Estrenando equipación con una medalla de chocolate

*Hoy empiezo la crónica por el final, por los agradecimientos a los artistas que nos han fotografiado en el Duatlón de Galizano, en especial a Jorge Morales y Marta H. P. (M&m). Esta crónica no sería lo mismo sin sus "robados". GRACIAS
Y por fin tengo la colección completa...
Parece mentira que no haya sido hasta la séptima temporada que hago duatlón, cuando he debutado en la prueba de Galizano. Siempre me había coincidido con algo, pero este año sumé a la lista otro de los clásicos del Circuito Cántabro.
Desde Astillero la cosa ha ido a mejor. Cada día me he visto un poquito por encima del anterior, con buenas sensaciones y afinando. A pie han empezado a salir ritmos "majos" y en bici... pues bueno, no voy a decir que estoy mal, pero tampoco estoy como para tirar cohetes. Faltan kilómetros, adaptación muscular y sobre todo, acostumbrarme a sufrir sobre las dos ruedas. La semana antes de Galizano rescaté la cabra de su letargo post-Iroman 70.3 de Santa Cruz, que ya habían pasado casi 6 meses, y la puse en carretera por primera vez el Miércoles. Una horita dando vueltas a Prezanes para hacerme a la posición de acoplado y otra horita el Jueves con algún toque de intensidad. Lo justo para saber que el Domingo en Galizano podría domarla.
Consciente de la importancia del segmento ciclista de este duatlón, debía ir con la cabeza puesta en sobrevivir en bici e intentar abrir brecha a pie. En la lista de inscritos había varios viejos rockeros, conocidos todos, y que se desenvuelven bien sobre las dos ruedas: Toñín Suárez, Roberto Cuesta, Guerra, Mendiguchía, Peláez, Romayor... y varios nombres de fuera que no conocía, pero que seguro que alguno iba a estar en la pomada, como así fue.
Llegamos a Galizano con la incertidumbre meteorológica y amenaza de lluvia y viento, que, por suerte, solo se quedó en esto último, un viento del Oeste pestoso que soplaría en contra en los 4 km de ida por la eterna recta de Galizano (sentido Somo) y a favor en la vuelta. Un suplicio para nuestras cabezas, que psicológicamente no están preparadas para tanta hostilidad jejeje.
Además de debutar en este Duatlón, el equipo Bender lució sus mejores galas, estrenando equipación (perdonadme al resto de equipos, pero es obvio que a día de hoy tenemos los tritrajes más bonitos) y presentando novedades en la alineación, tanto masculina como femenina. Por la parte de los chicos, Pepín Fuentes Pila volvía a vestirse de corto en este tipo de pruebas. Compartir equipo con este súper atleta es un lujo, aunque luego en carrera sea un rival duro. Nuestro presi, Pablo, también volvía al ruedo tras meses de calvario con una lesión que le impedía correr, pero yo sé que volvía más motivado que nunca y con ganas de soltar toda esa adrenalina de tanto tiempo sin competir... y vaya si lo hizo ¡CARRERÓN! El cuarto integrante, Sobaler, también debutaba este año e iba a ser clave su actuación para la clasificación por escuadras. En el apartado femenino, Vanesa, Melanie y Carolina marcarían un hito en la historia de este modesto pero posturero club: por primera vez, tendríamos tres chicas absolutas en parrilla de salida, solo una más y puntuaríamos por equipos.
Bueno, que me enrollo...
Con más de media hora de retraso fuimos llamados a formar en el arco de salida los más de 100 participantes, dispuestos a darlo todo en 6 km a pie con cuestas y viento, 32 km de bici por la recta de las lamentaciones, dando cuatro vueltas, y un segmento final de 3 km a una vuelta. Todo listo en el tranquilo pueblo cántabro, y con el "¡A sus puestos!" de Federico, sonó el bocinazo que dio paso a una estampida multicolor con ganas de sudar la gota gorda.
A los 100 metros de salir, Pepín ya nos sacaba 50. Sus cartas estaban claras: abrir hueco a pie y controlar la distancia en bici como pudiese, que en vistas a los toretes en bici que vendrían por detrás, no iba a ser nada fácil. Los primeros metros son frenéticos. Mendiguchía, Toñín y un chico de fuera, Julen Díez lideraban el pelotón en el que agazapado, veía pasar el asfalto a un ritmo inferior a 3'/km. ¡A donde vamos! A los 800 metros el ritmo decae y aprovecho para escaparme en una persecución imposible a Pepín.
Los dos Bender liderando la carrera, preciosa estampa, pero poco realista, pues todo se iba a decidir en el segmento ciclista. A mitad de primera vuelta el hueco con Pepín era de unos 15 segundos, incrementándose a 25 en el primer paso por meta, más o menos la distancia que yo les sacaba a mis perseguidores. Perdido en tierra de nadie y con la sensación de ir un poco pasado de ritmo, decido aflojar algo en esta segunda vuelta, en la que me vuelven a caer otros 25" con Pepín pero amplío ligeramente la ventaja con los de detrás.
Me subo a la bici y salgo con ganas. Aún no había curvado para enfilar la recta y ya estaba pensando en el vendaval que nos iba a dar de cara en cuanto lo hiciera. Llegó el momento, me acoplo en la "Avenger", agacho la cabeza y empiezo la tortura. ¡Qué dolor de patas! Además, esos primeros 2 kilómetros pican hacia arriba y son matadores. Entre ceja y ceja mi compi del Bender, Pepín, a quien veo al fondo, pero no muy lejos. Llegamos al giro y toca volver por primera vez. Voy tan ciego y tan pasado que se me olvida coger tiempo con el líder, así que tengo que esperar al siguiente giro de vuelta para hacerlo. Visualmente es difícil hacerse una idea de si estás recortando o no hasta que te cruzas con él en el mismo punto y puedes coger referencia. Por detrás viene un grupo bastante junto y muy cerca, pero intento centrarme en lo mío.
Termino la primera de las 4 vueltas demasiado pasado y habiéndole reducido la distancia a Pepín hasta los 20''. La cosa pintaba muy bien, pero fue un mero espejismo, pues al afrontar de nuevo la ida con el viento de cara, me vine abajo. Las piernas se quedaron sin chicha y no encontraba el desarrollo cómodo. Cambiar de piñón constantemente, denota que algo no va bien. Consigo llegar al final de la recta segundo, pero en un abrir y cerrar de ojos, Díez me quita las pegatinas. Otra liga en bici. No puedo cogerle la referencia y se me escapa rápidamente. Pepín me mantiene la diferencia e incluso me la amplía a 30'' al final de la segunda vuelta.
Entro en crisis mental ¿quién será el siguiente en pasarme? Pero a la vez intento convencerme de que hay que pelear hasta el último suspiro. Intento motivarme con cualquier cosa para no dejar que se me vayan los watios, pero la "lijada" que me pegan Guerra y Cuesta (Triatlón Santander) es antológica. Me siento un muñeco de trapo a su lado, y les veo, con rostro desencajado, perderse en el horizonte. Siguen sin venir las sensaciones, aunque los watios no van del todo mal (260 medios más o menos). Las opciones de pódium se complican, aun más cuando a falta de vuelta y media es Toñín Suárez el que me pasa. Se me enciende entonces la bombilla y parece que el respiro que me he tomado ha servido para volver a coger ritmo. No se me va mucho y a unos 100 metros le mantengo la referencia. Intento que me sirva de guía para que la sangría de segundos con los tres primeros sea la menor posible.
En ese momento soy sexto y, por suerte, la bici se esta acabando, aunque antes de posarla en boxes aún hay tiempo para que Romayor me alcance, llegando a boxes juntos y saliendo a correr él por delante. Empiezo el último segmento en séptima posición, con solo 3 kilómetros por delante y más de minuto y medio con el tercero. ¿Misión imposible? Quizás, pero no me voy a quedar con la duda. Salgo con todo, aunque no tan fresco como en Astillero.
Una bici sin drafting y en la que estás dando pedales todo el rato las piernas llegan saturadas. No hubo respiro alguno y eso se nota en los primeros metros de carrera a pie, aunque tardo poco en empezar a coger sensaciones. A los 200 metros paso a Romayor y me pongo sexto. Delante, a 50 metros, llevo a Pepín, que está adelantando a Toñín Suárez. Yo también hago lo mismo con el múltiple campeón regional de duatlón y me pongo a perseguir a mi compi de equipo. Vamos cuarto él y quinto yo, y por delante un mundo hasta el tercero.
En el km 1,5, tras una bajada, alcanzo a Pepín y nos ponemos a darle juntos. Nos tratamos de animar para pillar el pódium. A falta de 400 metros la gacela que me acompaña mete la directa y me saca de punto, pero no llega a contactar con el tercero y terminamos la carrera juntos, cuarto y quinto. ¡Al palo! Por delante entraron Guerra, Cuesta (ambos del Santander) y Díez (Galdakaoko Triathlon).
No pudo ser, se luchó hasta el final y nos defendimos como pudimos en un duatlón adverso para nosotros, así que tras darlo todo solo puedo estar satisfecho por ello. Aún queda mucho que mejorar en bici y también tiempo para ello, pero los objetivos están a dos meses de aquí y lo de hoy era normal que pasara.
Enhorabuena a todos los sufridores que desfilasteis por la recta de las lamentaciones, por la que creo que hemos dejado un rosario de lágrimas de sufrimiento.

Próxima parada:  Duatlón de Oviedo

domingo, 12 de febrero de 2017

DUATLÓN DE ASTILLERO 2017: Historia de una victoria inesperada

Hoy se dio el pistoletazo de salida a la Temporada 2017 de Duatlón en Cantabria. Una temporada más que arranco con la misma ilusión que siempre, igual que en aquel remoto 2011 cuando me inicié en la fiesta del deporte de las transiciones, concretamente, en el Duatlón de Santander. Han pasado seis maravillosos años desde entonces, en los que he corrido carreras "a patadas", he hecho pódiums, puestos delanteros, puestos traseros, pero, sobre todo, he intentado dar el máximo e irme satisfecho de cada batalla. Pues, aunque no os lo creáis, hoy he ganado por primera vez un duatlón del Circuito Cántabro de la especialidad.

Astillero fue es escenario de la primera etapa de un 2017 que empieza de la mejor manera posible: nuevos objetivos en el horizonte, nueva gente a mi lado, otros, los de siempre, que siguen conmigo, pero en todo momento intentando rodearme de aquiellos que suman, que aportan y me hacen crecer. De inicio quiero mencionar a cuatro pilares básicos en mi vida deportiva y que hacen del día a día, un camino entretenido y feliz. Los primeros, mis padres, el colchón que siempre voy a encontrar cuando me caiga, mi mayor apoyo. En segundo lugar, mi equipo, Bender Triatlón, o como suelo decir, mi familia adoptiva. Cada día estoy más contento de formar parte de este grupo de amigos que, cada uno a su nivel, compartimos una afición. Y en tercer lugar, mis preparadores: Juan Carlos Llamas, por la parte de nutrición, y Ricardo Lanza, por la parte del entrenamiento, aunque su labor va más allá de la mera planificación semanal y se está convirtiendo en mi mentor, en mi guía y en el mejor ejemplo a seguir.

Bueno, rodeado de esta gente maravillosa... ¿qué puede salir mal? Pues si ya me siento lleno teniéndoles a todos ellos a diario, imaginaros cuando vemos plasmado el trabajo y esfuerzo en las carreras. Y eso fue lo que sucedió hoy en el Duatlón de Astillero.
El mes de Enero empezó mal. No puedo esconder que me llevé una desilusión al no conseguir entrar en el Top 5 de la San Silvestre de Oviedo. El 1 de Enero me desperté con una sensación de vacío enorme, que se agravó con la llegada de una gripe y una bronquitis. Consecuencia: dos semanas en el dique seco, con antibióticos y en casa, subiéndome por las paredes y pagando mi ansiedad con las reservas de turrón de las Navidades. Pero la vuelta a Santander y la visita a Juan Carlos Llamas a mitad de mes, me ayudó a poner fin a un inicio de año lamentable, y empezar a buscar pequeños objetivos que me motivasen.

Y así comenzamos a enlazar días de entrenamiento, sin encontrar buenas sensaciones aún, pero con ganas de mejorar y volver a disfrutar haciendo deporte. Ahí, Ricardo Lanza jugó el papel de psicólogo que no le tocaba y despertó en mí, de nuevo, la vena competitiva.

Cuatro semanas de productivos entrenos hasta toparnos con la primera competición del año: El duatlón de Astillero. Por eso, cuando hoy la gente me daba como favorito antes de empezar, yo sonreía tímidamente pensando para mis adentros: "estar en la salida ya es un triunfo, ¡disfrútalo!"  Así hice.
En una mañana fresca con viento de Nordeste, nos dispusimos a afrontar los 6,5 km de carrera a pie, 32 km de bici y 3,25 km de carrera a pie, más de 100 duatletas, para dar comienzo a la temporada 2017. En parrilla de salida muchas caras conocidas y bastantes competidores con opciones a la victoria: Manu Vega, Mendiguchía (ambos del Buelna), Pablo Herrero y Fragueiro (Trisport), Mikel Otaegi, Toñín Suárez y Ánder Sáez (Santander) y seguro que algún que otro "outsider" que en este primer test en el que llegamos todos con dudas, puede dar la sorpresa.

Foto: Pablo Gutiérrez

Con algo de retraso se da la salida y enseguida Toñín coge la delantera. Entramos en el estrecho carril bici y me veo embotellado los primeros 400 metros. Pero un gesto de Manu Vega al poco de empezar, buscándome con la mirada, y tocándome la espalda para dejarme pasar y avanzar posiciones, me hizo ver que mi papel en el duatlón no sería el de quedarme a verlas venir. Y sin querer, a los 600 metros de empezar, lideraba la manada, camino de las dos vueltas que teníamos que dar por el polígono de Guarnizo. Verte primero, cuando ni siquiera tienes la confianza de saber si vas a poder terminar la carrera, puede parecer una temeridad, pero me hizo venirme arriba. Desaparecieron los pensamientos negativos y ya solo quería correr y correr lo más deprisa posible.

Foto: Marta H. P. (M&m)

Tanto ímpetu desatado en mi cabeza en ese primer kilómetro, que cuando me quise dar cuenta rodaba en solitario, sin nadie que me siguiera. Entonces sí, comenzó a carburar la parte racional del cerebro y empecé a pensar en estrategias. Bici llana, con drafting = si vas solo es un suicidio. Así que era una tontería gastar balas en el primer segmento a pie, si después en bici me iban a coger.
Puse una marcha menos y empecé a controlar el desarrollo de la carrera por detrás. Íbamos a 3:20'/km, más o menos, y al paso por la primera vuelta ya se había hecho un corte, con Manu Vega y Mendiguchía siguiéndome. Bajé un poco el ritmo para que me alcanzasen y poder tirar de ellos. Me interesaba abrir hueco, que nos fuéramos los tres y luego entendernos en bici. Al ser ambos del Buelna, estaba claro que iban a colaborar, así que perfecto.

Fuimos cubriendo los metros que quedaban hasta boxes y llegamos los tres juntos, escapados, con una diferencia de casi un minuto respecto al grupo del Triatlón Santander.

Foto: Marta H. P. (M&m)

Ahora sí, empezaba lo serio. Una cacería de 6 vueltas ETERNAS, en las que teníamos que intentar mantener la diferencia. Como si de un equipo de natación sincronizada se tratara, sin necesidad de mediar palabra entre nosotros, Mendi, Manu y yo comenzamos a dar relevos. Compartir un mismo objetivo y ver que tus compañeros de fuga quieren darlo todo, al igual que tú, ayuda a seguir motivado. No teníamos referencia con el segundo grupo de bici, pero nos daba igual, tiramos una, dos, tres vueltas sin descanso, hasta que por fin nos dicen que son 40 segundos la ventaja que llevamos. ¡Fantástico! (pienso). Hemos hecho ya la mitad del sector de bici y apenas nos han recortado. Nos animamos entre nosotros y nos convencemos de que la fuga va a llegar a buen puerto. Eso nos hace dar un plus a los tres. Seguimos cubriendo vueltas a relevos y las diferencias se mantienen. El pódium parece decidido, solo falta pintar los colores del cajón.

Foto: Marta H. P. (M&m)

Llegamos a boxes Manu, Mendi y yo en amor y compañía, y tras un cambio de zapatillas accidentado, en el que se me cae la bici y consigo ponerla bien de nuevo, salimos a afrontar los 3,25 km finales como pollos sin cabeza. La victoria está en juego y a mí me encanta correr con esa sensación de cuádriceps saturados post-bici. Me siento cómodo en los últimos sectores, así que desde el primer metro no me lo pienso y me escapo. Solo giro la cabeza a los 100 metros de salir de boxes para verificar que mis dos compañeros de fuga no me siguen. De ahí al final, más de 3 km de lucha conmigo mismo, a ritmo de 3:10'/km, sufriendo, pero a la vez disfrutando. Empiezo a creérmelo cuando falta solo un kilómetro y me veo solo. Esto no lo había vivido nunca en ningún duatlón. Afronto la recta de meta con una sonrisa en la cara y gano el Duatlón de Astillero, olvidándome de todas las penurias pasadas y simplemente, disfrutando del momento.

Foto: Marta H. P. (M&m)

Foto: Marta H. P. (M&m)

Foto: Marta H. P. (M&m)


Espero a que lleguen Manu y Mendi, pero, ante mi sorpresa, es un chico de fuera, Tejada, que venía en el segundo grupo de bici, quien se hace con el segundo puesto. Tercero entra Manu y cuarto Mendi. Carrerón de ambos y, aunque me hubiese gustado estar en el pódium con los dos, seguro que están contentos con lo que han hecho.



Y yo... ¡qué os voy a decir! Solo una reflexión. Cuando hagáis un pódium, ganéis una carrera o simplemente, acabéis con la sensación de haberlo dado todo, por favor DIS-FRU-TAD-LO. Porque a veces no sabemos valorar lo que se consigue, a veces somos duros con nosotros mismos y nos subestimamos. Tengo claro que cada día está más caro ganar una carrera, así que cada alegría que venga la saborearé como si fuera la última.


¡Que pase el siguiente!

Muchas gracias a Marta (M&m) por las fotos.

domingo, 5 de febrero de 2017

CÓMO ME ALIMENTO EN UN MEDIO IRONMAN

Llevo desde el año 2011 haciendo duatlón y triatlón, en total, 84 carreras sumando ambas disciplinas. Hasta 2016 sólo había corrido en distancias cortas (sprint y olímpico), y no fue hasta la carrera 83 cuando decidí debutar en Triatlón de Media Distancia. Mucha gente dice que soy demasiado joven para correr pruebas tan largas, pero creo que, con 5 años a mis espaldas practicando este deporte y más horas de entrenamiento por temporada que días tiene el año, estoy preparado para empezar a coquetear y ser medianamente competitivo en las "70.3 millas". Veo mucho más temeraria a la gente que, con 40 años, pasa directamente del sofá a hacer un Ironman. Sin duda, tiene mucho mérito dar ese "salto", aunque hay que tener cuidado, porque si se quiere afrontar con garantías y sin riesgos para la salud carreras de este tipo, es mejor curtirse antes en otras más cortitas e ir adaptando el cuerpo al esfuerzo, muy poco a poco.

Pero entremos en harina...  

Hace tiempo que quiero contar mi estrategia de suplementación en pruebas de triatlón de Media Distancia. Si bien soy aún un triatleta inexperto en este tipo de carreras y solo tengo dos Medios Ironman en mi haber (Valencia 113 y Ironman 70.3 de Santa Cruz, ambos realizados en 2016), sí que he podido sacar las primeras conclusiones sobre cómo alimentarme en estas carreras. La idea de este post es compartir con todos vosotros la que he encontrado como mejor opción para suplir esas necesidades nutricionales que un esfuerzo de más de 4 horas demanda.

Lo que os voy a contar son pautas generales, pues cada prueba es distinta: unas más duras, otras menos, con calor o frío, humedad o clima seco... y estos son también factores que pueden modificar las pautas alimentarias, pero la base va a ser siempre la misma. Me voy a centrar sólo en el apartado de suplementos, que es donde más perdida suele estar la gente, pero está claro que no solo me alimento de barritas, geles, polvos... Esto son solo ayudas para suplir, como digo, de forma cómoda y eficiente las carencias que la comida "normal" nos puede ocasionar ante grandes esfuerzos prolongados en el tiempo.

Soy una persona muy cuadriculada y me gusta tener todo bajo control, pensar las estrategias de carrera y dejar poco a la improvisación. En pruebas largas, esa estrategia juega un papel mucho más importante y creo que un gran porcentaje de nuestro resultado depende de tener bien claras las respuestas a estas preguntas:

¿Qué comer? ¿Cuánto comer? y ¿Cuándo comer?
Es fundamental que, elijamos lo que elijamos el día de la carrera, no experimentemos con cosas nuevas y llevemos la marca de suplementos que hayamos probado y más garantías nos dé para afrontar la carrera. En mi caso, todo lo que necesito me lo aporta Keepgoing, marca líder en el sector de la suplementación deportiva y que cuenta con una gama de productos que cubre todas mis necesidades para un triatlón. De hecho, a demás del mimo con el que preparan cada uno de sus productos (tuve la suerte de visitar la fábrica en Madrid y conocer al equipo de profesionales que está detrás de todo ello), si tengo que definir con dos palabras a Keepgoing serían: rendimiento y sabor. Tanto los geles, como las barritas o los preparados en polvo que fabrican, los hacen pensando en los gustos de los deportistas. Además, son de muy fácil digestión en situaciones de nervios, estrés y pulsaciones altas. Mi "pack" personal para un Medio Ironman consta de lo siguiente:

                   Suplementación día antes de la carrera
1 x 30 g Full Isotonic Fresh Blue: Me lo tomo a lo largo del día disuelto en un bidón de agua para hidratarme y ayudar a fijar sales. Evitará llegar deshidratados al día de la carrera.
1 x 60 g Triforza Energy Green Apple: Me lo tomo la tarde antes, disuelto en un bidón de agua. Recarga los depósitos de glucógeno gracias al hidrato de carbono Amilopectina, muy fácilmente digerible. Incluye también aminoácidos, vitaminas y minerales. Incluso si, por lo que sea, estáis muy nerviosos y el cuerpo no os deja asimilar la comida sólida, podéis sustituirla por esta bebida que te asegura la energía necesaria sin saturar el estómago y evitando la sensación de pesadez.



Suplementación pre-carrera el día de la prueba
2g x BCAA: 40' antes de la salida con un poco de agua
2g x Glutamina: 40' antes de la salida con un poco de agua
1 x 30 g Full Isotonic Fresh Blue: Me lo voy tomando durante la mañana a sorbitos, para asegurar la hidratación posterior.
1 x Barrita Energy Fruit Wild Banana: Mi barrita energética favorita para tomar 1 hora antes de la carrera. Está hecha con productos naturales, artesanales al 100% con frutas y frutos secos. Además está buenísima. El problema es ser capaz de comer solo una.
- 1 x Gel Energy Activation Mixed Berries : Gel con cafeína que te da un plus para la salida. Lo tomo 15' antes de empezar la prueba y sienta de cine al estómago.





                Suplementación durante la carrera
3 x Salt Plus Electrolyte & Activation: pastillas de sales con algo de cafeína que me tomo 1 al subirme a la bici, otra a mitad de segmento ciclista y otra justo antes de bajarme a correr. Son las que nos pueden salvar de los terribles calambres que aparecen en la media maratón final. Mantienen los niveles de electrolitos y hacen que el líquido que bebamos durante la carrera se asimile, manteniéndonos hidratados. Además, la cafeína te va dando un puntito extra en bici.
2 x Barrita Triforza: Me las como en la bici, una en el km 30 y otra en el km 70. Son como membrillo o gominola, muy fáciles de tragar, pues casi se deshacen al meterlas en la boca y no hay que ni masticarlas. Las hay de tres sabores: fresa, melocotón y mandarina. Me gustan todos por igual. Tienen aminoácidos incluidos. Son las que utilizo siempre que entreno bici, pues no se derriten con el calor y cuando las comes te dan un plus de energía que te permite aguantar al 100% una hora más. ¡Cuántas veces me han salvado de una pájara y he llegado a casa después de un duro entreno de bici gracias a ellas!
4 x Gel Energy Activation Mixed Berries Dos geles disueltos en agua van en un bidón de la bici y voy bebiendo de él cada 20', y los otros dos me los llevo para la carrera a pie, uno me lo tomo en el km 2 y otro en el km 14.
3 x Gel Energy Endurance Dos geles disueltos en agua van en el mismo bidón que los Activation y voy bebiendo de ese bidón durante la bici cada 20'. El otro me lo llevo para la carrera a pie y lo tomo en el km 7.
1 x 60 g Triforza Energy Green Apple: Lo llevo en el bidón frontal de la bici, disuelto en agua, y voy bebiendo cada 20' de él, alternándolo con el bidón de geles.
2 x 30 g Full Isotonic Fresh Blue: Dejo un bidón en la transición 30g de Isotónico disueltos en agua que bebo al salir de nadar, en la T1, y cuando dejo la bici, en la T2. El otro bidón lo llevo en la bici y bebo un sorbo cada 20' justo después de beber del bidón de geles.






                 Suplementación post-carrera
1 x 75g Quick Recovery de Vainilla: Para mí, la joya de la corona de Keepgoing. El recuperador post carrera mejor conseguido que he probado nunca. Además de estar buenísimo (a mí me encanta el de sabor a vainilla, pero lo hay de chocolate, sandía, piña...), tiene la proporción óptima 70% de hidratos de carbono y 30% de proteína. Además también viene con Aminoácidos Ramificados, sales, minerales y vitaminas. Un "completo" que hace que tu cuerpo se olvide del esfuerzo y el día siguiente estés como nuevo. Yo, después de correr el Ironman 70.3 de Santa Cruz y tomarme mi Recovery nada más acabar, pude entrenar toda la semana siguiente como si no hubiese competido.
 2 x Barrita Recovery Coco: Mi debilidad, una auténtica tentación. Si te falta motivación para llegar a meta, piensa que te vas a comer esta barrita y te digo yo que se te curan todos los males. El producto más rico de cuantos elabora Keepgoing. Un auténtico vicio y encima están hechas específicamente para recuperar del esfuerzo. Pruébalas una vez y verás... Me suelo tomar una después del recovery y otra por la tarde para merendar.




Si queréis ver con detalle cada uno de estos productos, os dejo el enlace a la página oficial de Keepgoing (http://keepgoing.es/). Para ellos, cada cliente es un amigo. Puedes incluso hacerles una visita a su fábrica de producción en Madrid, donde Nacho Carrasco y el resto del equipo te recibirán con los brazos abiertos. Además, cualquier duda o consejo que quieras recibir sobre cómo utilizar cada producto, ellos te darán las pautas. Aquí solo he puesto una pequeña miga de todo el pastel que forma la familia Keepgoing. También estoy abierto a cualquier sugerencia, inquietud o duda que tengáis al respecto. No soy ningún gurú de esto, solo un triatleta aficionado al que le gusta aprender y que le enseñen, por tanto, os escucho:

...vosotros ¿cómo organizáis la comida en los Medios Ironman?

sábado, 4 de febrero de 2017

TEST DE LACTATO Y ANÁLISIS DE PISADA

Buenas a todos,

tras un mes de inactividad y antes de desvelar cuáles serán los objetivos de esta temporada 2017, me pasé por el Centro de Medicina Deportiva de Laredo para hacer una prueba de esfuerzo con medición de lactato de carrera a pie sobre una cinta. Ya había hecho una el año pasado por estas fechas, pero como los resultados dependen del estado de forma del momento, había que repetirla para saber cuáles son mis ritmos a día de hoy. Este mes de Enero en el que estuve ausente en el blog, pasé por una gripe con mucha fiebre que me dejó sin poder hacer nada una semana y, acto seguido, cogí una bronquitis que me hizo estar otra semana y pico más en el dique seco y con antibiótico. El parón obligado por la enfermedad condiciona bastante la prueba de este año, pues apenas llevo 3 semanas entrenando normal y el cuerpo aún no ha entrado en harina. Aún así, estoy contento con los resultados.

La prueba consistió en completar bloques de 3', empezando a 12 km/h y subiendo 1 km/h en cada intervalo, hasta donde uno llegue. Entre cada bloque había un descanso de 30'' en el que se me tomaba una muestra de sangre de la oreja para medir el lactato. La prueba termina en el momento que ya no puedes más. En mi caso, conseguí completar hasta los 20 km/h, un escalón menos que el pasado año pero por encima de las expectativas con las que me presenté en Laredo tras haber estado convaleciente casi todo el mes.
El objetivo de este test es fijar las pulsaciones y el ritmo de carrera a partir del cual la curva de lactato se dispara, y así definir el umbral de transición aeróbica a anaeróbica y los demás intervalos de pulso y ritmo en los que hay que rodar según qué objetivo del entrenamiento:

-          Zona de recuperación
-          Zona de aeróbico extenso
-          Zona de aeróbico intenso
-          Zona de transición
-          Zona anaeróbica extenso

EJEMPLO Y ANÁLISIS DE UNA CURVA DE LACTATO
Os pongo como ejemplo una gráfica, resultado del test de lactato que hice el año pasado, donde el eje "x" representa la velocidad y en el eje "y" se han pintado dos datos: (1) la concentración de lactato en sangre (en miliMoles/litro) y (2) el pulso medido al final del intervalo de 3 minutos.



El sujeto al que corresponde la gráfica (es decir, yo) muestra una transición muy constante en la curva de lactato hasta llegar a 18 km/h y 170 ppm, momento en el que la concentración se dispara. Con ese valor establecemos la zona de transición entre 168 y 173ppm. En el ejemplo los umbrales de trabajo de carrera a pie (frecuencia cardiaca y ritmo) quedarían definidos de la siguiente forma:

-          Zona de recuperación: hasta 138 ppm (>4'16''/km)
-          Zona de aeróbico extenso: Entre 139 y 160 ppm (de 4'15''/km a 3'37''/km)
-          Zona de aeróbico intenso: Entre 161 y 167 ppm (de 3'36''/km a 3'28''/km)
-          Zona de transición: Entre 168 y 173 ppm (de 3'27''/km a 3'10''/km)
-          Zona anaeróbica extenso: Más de 173 ppm (menos de 3'09''/km)

La utilidad de este estudio radica en la posibilidad de optimizar la planificación de los entrenamientos según el objetivo que se persiga en cada sesión, controlando tanto los ritmos como la frecuencia cardiaca, pues si bien el pulso es, tradicionalmente el parámetro que más solemos medir, no siempre es el mejor indicador, pues los días de mucha fatiga irá muy bajo o muy alto, desfasado respecto al ritmo de carrera que le corresponde. La variable "lactato" nos permite correlacionar pulso vs ritmos, y así saber cuando tenemos margen para apretar, cuando nos estamos pasando, cuando estamos cansados, cuando estamos como una moto...
 Pero esto ya es cosa de vuestro entrenador, a quien los datos de un test de lactato le sirven para planificar de manera mucho más precisa vuestros entrenamientos.

VIDEOS DE ANÁLISIS DE PISADA

Además de hacer el test, el doctor Juan José Badiola aprovechó la ocasión para grabar unos vídeos a cámara lenta de mi pisada, desde varios ángulos, a una velocidad de 18 km/h (ritmo 3'20''/km). Como de biomecánica de pisada sé más bien poco, aquí os los dejo para que el que quiera me pueda asesorar y dar consejos sobre cómo optimizar mi pisada y zancada.

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domingo, 1 de enero de 2017

SAN SILVESTRE DE OVIEDO 2016: Perdedor es solo el que no lo intenta

*A expensas de conseguir fotos de la carrera, he tenido que arreglármelas con capturas de imagen de vídeo que, si bien tienen una calidad penosa, son la única forma de ilustrar medianamente esta crónica a día de hoy.

Es difícil, apenas unos minutos después de haber cruzado sexto la meta de la San Silvestre de Oviedo, escribir con la mente fría esta crónica, pero prefiero no dilatarla en el tiempo y que fluyan las sensaciones y sentimientos.

Como sabéis, la carrera de fin de año tiene un significado especial para mí. Cada temporada compito en decenas de pruebas y de todo tipo, pero ninguna tan especial como la San Silvestre de Oviedo. Hoy, 31 de Diciembre de 2016, llegué a la carrera con el "peso" de haber ganado el año pasado, pero con la misma ilusión con la que debuté allá por 2005.

Sin querer, me había metido una presión yo mismo nada buena y, por eso, quedarme fuera del pódium puede ser un punto de inflexión que me permita ver el bosque desde fuera y no cegado por las ramas de los árboles. Quiero pedir perdón a todos los que haya podido decepcionar, a todos los que esperabais que se repitiera la victoria del año pasado, y a todos los que me animasteis en el circuito. No pudo ser, y aunque 2016 no se cierra como a mí me hubiese gustado, tengo que hacer balance positivo de un año que me ha dado más alegrías deportivas que decepciones.

Miguel, un mítico en las previas de la San Silvestre, y esta vez también  post-carrera

Empecemos:

Un sábado primaveralmente frío iba a poner ambiente al último día de 2016. Un día en el que más de 5000 ovetenses nos lanzamos a correr por las calles de nuestra ciudad con diferentes objetivos deportivos pero seguro que compartiendo todos la ilusión de pasarlo bien haciendo deporte.

Centrándonos en lo estrictamente deportivo, debo decir que la San Silvestre de Oviedo de este año fue una de las de más nivel medio-alto que recuerdo. A la lista de candidatos para luchar por las 5 plazas de privilegio nos apuntamos unos 15 atletas. La apuesta segura por la victoria era Mohamed Bakkali, segundo el año pasado, pero cuyo estado de forma actual dejaba claro que iba a ser imposible arrimarse a él. De ahí para atrás podía pasar cualquier cosa: Pelayo Fernández, Fernando Canellada, Pablo Ibáñez, Manuel Álvarez Prado, Ciro Canseco, Nando Fernández Junquera, Alejandro Onís, Jorge Cosío, Víctor Álvarez, Lionel Fernández, Víctor Fernández, Diego Martín Conde, Brais Canosa, yo... A bote pronto ya he nombrado a 14 atletas que íbamos a repartirnos el resto de plazas de pódium. Sí señores, nada más y nada menos que 14 atletas para 4 puestos en el pódium, y todos a priori bastante igualados.

Momentos previos con la gran promesa, Alejandro Onís, a mí derecha

Habiendo asumido que la lucha por estar adelante sería muy reñida, me mentalicé de lo que iba a tocar sufrir, descansé bien, conseguí tener buenas sensaciones entrenando y llegué a línea de salida con la tranquilidad de haber hecho todo lo posible para estar al 100%.
A las 18:10h Capitán, speaker de lujo de la carrera, inició una cuenta atrás angustiosa. El pulso ya lo tenía cerca de 140 ppm antes de salir, muy por encima de lo habitual, sinónimo de la concentración e importancia que esta carrera tiene para mí.

Desafiando a la Ley de la gravedad ¡SALIMOS!
Se dio la salida y para evitar problemas esprinté los primeros metros, colocándome en una posición favorable, en torno al puesto 20, en la primera curva. Enfilamos Toreno y la masificación habitual de los primeros metros no se dejó ver, pues Moha Bakkali ya nos había puesto en fila a todos y subíamos por aquella cuesta como pollos sin cabeza. La sensación era de haber salido fuera de ritmo, y aún así, 20 atletas aguantaban el tirón del corredor del Universidad de Oviedo. Giro a la derecha y enfilamos Cervantes abajo sin que hubiese tregua. Siento que voy a tope, que mis piernas se descontrolan, pero no puedo dejar que se me escape el grupo en el que van todos los favoritos que nombré antes, y alguno más que tiene ritmo para aguantar unos kilómetros a esa velocidad.

Los tres primeros juntos al principio. Foto: El Comercio

Al paso por el primer kilómetro el Garmin me marca 2:56'/km de media ¿ESTAMOS LOCOS? ¡Sí que habíamos salido por encima de nuestras posibilidades! Pero como nadie cedía había que aguantar. En la calle Independencia y Melquiades Álvarez, Moha se escapa e inicia su periplo en solitario, según lo previsto. Mientras, por detrás, yo me moría para seguir enganchado a ese segundo grupo donde del que va tirando Pablo Ibáñez. Antes de girar en la Plaza El Carbayón se hace un pequeño corte y pierdo unos metros que recupero, a base de calentarme, en Jovellanos. El segundo kilómetro lo pasamos en 2:59, y ahí sí que fue "el acabose". Sabía que lo iba a pagar tarde o temprano, pero esperaba que el resto de la gente también lo sintiera como yo.

Calle Toreno y Moha nos quiere enseñar lo que es correr
La bajada hacia la calle Paraíso la aprovechó Pablo para tensar la cuerda, mover el árbol y ver cuántas manzanas caían. Y cayeron unas cuantas. Conseguí aguantar el primer envite "a rueda" de Nando Fernández Junquera y Alejandro Onís, pero cuando la carretera se puso cuesta arriba, en Marqués de Gastañaga, ya no me quedaba chicha. Conté los que iban por delante: Moha, Iba, Lionel, Alejandro Onís, Pelayo Fernández, y yo sexto, seguido de cerca por Víctor Fernández. Coronamos en Campomanes, punto donde, en caso de llegar en grupo, tenía pensado atacar. Pero... ¡como para cambiar de ritmo estaba yo!

Esto creo que pica p´arriba ¿no? 
Agonicé toda la subida por González Besada viendo alejarse a mis predecesores. Unos 30 metros me separaban del quinto, Pelayo, cuando coronamos en el Auditorio. Por delante, 1,5 kilómetros de mente en blanco y agonía. Empecé a recortar poco a poco la diferencia y al llegar a Santa Susana conseguí pegarme al atleta del Ribadesella, pero las fuerzas eran mínimas y el sufrimiento se multiplicaba a cada paso. 

Calle Fruela, llego a la espalda de Pelayo pero no queda ni un ápice de fuerza... y aún faltan 400 metros a meta
Bajamos despendolados por Santa Cruz, enfilamos Fruela, Los Pozos y siguiendo la camiseta blanca de Pelayo entramos en la recta de meta para jugarnos el último puesto de pódium al sprint.

Momento "PLOF". Se me escapa el 5º puesto a pocos metros de meta
Me abro en la curva, tracciono bien y en los primeros metros de la recta de meta consigo igualarme con él, pero la batería del turbo se acabó, se terminó por completo, no había más. Las piernas hicieron "plof" a 30 metros de meta y tuve que ver como se me escaba el sueño de volver a estar entre los mejores de mi ciudad.

Mismo escenario, distinta historia. En 2017 volveremos

Si me tengo que quedar con una imagen, me quedo con esta: rivales, pero ante todo amigos y compañeros

De primeras me eché las manos a la cara, mismo gesto que el año pasado pero con distinto significado. Esta vez fue un gesto de derrota, de no haber sido capaz de conseguir el objetivo pese a haberlo preparado a conciencia. La victoria fue para el bueno de Moha, que como dice Iba: "este año aprendió a correr". Aunque yo diría que está más cerca de despegar que de correr ¡ENHORABUENA CRACK! Segundo el "maestro" de las San Silvestres, el chavalín que ganaba cuando yo empecé en esto y que ahí sigue con ilusión, ganas y esfuerzo, Pablo Ibáñez. Tercero fue Alejandro Onís, llamado a ocupar portadas en el atletismo nacional los próximos años ¡Qué progresión!. El cuarto puesto fue para Lionel Fernández, corredor duro como el que más y con capacidad de rendir al 120%. Y quinto Pelayo Fernández, para mí la grata sorpresa de la carrera, ganador en Mieres el día anterior y que consiguió esa quinta plaza más que merecidamente.

Pasados unos minutos y tras un trote con Miguel para desconectar y airearme, empecé a ver las cosas de otro modo. Había corrido al mismo ritmo que el pasado año, lo había dado todo pero hubo 5 que fueron mejores, y no pasa nada. Todos los años hay San Silvestres y en 2017 pienso volver a intentarlo.



¡FELIZ AÑO A TODOS!  

lunes, 26 de diciembre de 2016

SAN SILVESTRE ANGULERA 2016: Como en la lotería, "lo mejor es compartirlo"

Copiando la rutina navideña del pasado año, que tan buen sabor de boca me dejó, decidí aparecer por la San Silvestre Angulera de San Juan de la Arena, perfectamente organizada por la" Asociación Cultural Garabuxada". Dos días después del calentón de la carrera de Nochebuena de Gijón, las piernas amanecieron torpes y perezosas. Un trote de activación la mañana de la carrera sirvió para darme cuenta de que hoy iba a tocar sudar la gota gorda para estar al nivel del pasado año. Como dice Ricardo: "los progresivos son un termómetro para medir el estado muscular", y lo de por la mañana me hizo ver que aún las "patitas" no habían cogido temperatura.

Nos acercamos hasta San Juan de la Arena, con el objetivo de revalidar la victoria del pasado año, aunque viendo el nivel de los rivales, como el de Ciro Canseco esta temporada, se antojaba más complicado.

Se le veía venir ¡Qué progresión Ciro!

Una tarde fresca, pero con un tiempo agradable, aún impropio de las fechas en las que estamos, cientos de corredores populares y niños, muchos niños, nos animamos a participar en la cita angulera. Calenté con Pablo Camino, recorriendo al trote el sinuoso circuito que minutos después haríamos con la lengua fuera. Unos progresivos para agitar la patata y a las 17:00 h nos colocamos en línea de salida el medio millar de atletas dispuestos a "pescar" la angula que había en juego. Porque si algo caracteriza a esta San Silvestre es el premio al primer clasificado en forma de menú de angulas en uno de los restaurantes del pueblo.

Anclas fuera y ¡a navegar!

Redes en mano dieron la salida, y los 500 pescadores izamos velas y pusimos rumbo a alta mar. Como era de prever, los chavales del pueblo salieron con ganas de dejarse ver en los primeros metros. Me coloqué cerca de cabeza de carrera, junto a Ciro, a priori, el rival más duro, y cuando apenas llevábamos 400 metros, la gente menuda que había disfrutado de su momento de gloria, nos dejó paso y me vi sin querer, liderando la carrera.

Primeros metros de tanteo
No era lo que tenía en mente, quizás tomé la iniciativa demasiado pronto, pero ya que estábamos ¿por qué no intentarlo? Sin pensármelo dos veces me puse a tirar. "El que quiera venir que coja el tren, y el que no, que pille otro vagón, pero aquí no se espera", pensé. A ritmo pero sin cebarme completé el primer kilómetro en el que ya se hizo un corte y nos quedamos en cabeza de carrera Ciro, Alejandro Rodríguez, un chaval muy joven de la Atlética Avilesina y a quien habrá que cogerle la matrícula para futuras citas, y yo.

Ejemplo de simetría
El segundo kilómetro, rumbo a la playa, es ligeramente favorable y bastante rápido. Fue ahí donde el pasado año pegué el cambio y me fui solo, pero esta vez sería distinto, porque Ciro está mucho más fuerte que entonces y no me iba a dejar escaparme así como así. Aunque un par de tirones sí que intenté dar para probar al personal, pero fueron en balde.

Se corrió bastante, no nos lo pusieron fácil
Seguí bregando, tramos de viento a favor y tramos de viento en contra, pero manteniendo una velocidad cercana a 3'/km de forma constante. Tenía la esperanza de que  ese ritmillo machacón hiciese ceder a mis rivales, pero no fue hasta el kilómetro tres cuando el chavalín empezó a quedarse. Por delante 1,6 kilómetros en lo que se preveía un mano a mano muy duro con Ciro, que seguía enganchado sin dar muestras de debilidad.

No me quería imaginar una llegada a cara de perro de nuevo. En Gijón me exprimí demasiado al final y de ese tipo de esfuerzos cuesta recuperarse, así que, pensando ambos en nuestro principal objetivo, la San Silvestre de Oviedo, hicimos un pacto de no agresión a falta de un kilómetro para meta y así evitarnos ese desgaste que nos iba a perjudicar a los dos. Lo hablamos durante el cuarto kilómetro y no tuvimos ningún problema en repartirnos la victoria en San Juan de la Arena. 

Disfrutando de los últimos metros
Última recta, no íbamos despacio, pero afortunadamente tampoco nos íbamos muriendo. Entramos en la zona de público que animaban ante lo que pensaban que estaba siendo un sprint, y entramos juntos en meta, como digo, evitándonos ese desgaste que pudiera hipotecar nuestro rendimiento en Oviedo.

El premio de compartirlo
Me alegro mucho por Ciro, porque sé que le presta tanto o más que a mi ganar una carrera y hoy aguantó a 3:05 sin ningún problema, por lo que más que merecido este resultado. Y yo me voy encantado para casa porque las sensaciones compitiendo fueron increíbles, en contraposición a lo que pronosticaban mis piernas en el calentamiento. Hice mi carrera, tirando y a buen ritmo, y no me quemé al final.

Pódium Sénior Masculino, aunque algún trofeo tenía tetas jeje
Gracias a los amigos de la Asociación Cultural Garabuxada por el esfuerzo que hacen para sacar adelante esta prueba y desde aquí les animo a que sigan organizándola cada Navidad con las mismas ganas e ilusión. Si no pasa nada, ¡hasta 2017!


Y a los lectores del blog les cito el próximo 31 de Diciembre en Oviedo, en la carrera del año, en la prueba que nos pone la piel de gallina cada Nochevieja. 

Allí ya no vamos a dejar balas en la recámara.